INICIO DEL MES DE MARÍA

El día viernes 8 de noviembre de 2019 comenzó el Mes María, celebración en que la iglesia dedica: oraciones, flores y cantos a la Santísima Virgen María, está tradición data de la edad media, siendo más frecuente en el lado occidental del hemisferio norte, donde se celebraba en el mes de mayo coincidiendo con el comienzo de la primavera. Por iniciativa del Joaquín Larraín, ex rector del Seminario Pontificio, desde 1850, se celebra en noviembre y diciembre, fechas de florecimiento en nuestro hemisferio sur.

En el Colegio Nuestra Señora del Carmen, las estudiantes de los Terceros medios A y B, fueron las encargadas de dirigir la oración, agradecimientos y suplicas a María Inmaculada, pidiendo su intercesión para lograr paz y justicia en nuestra patria, con una actitud de contemplación del misterio y de reconocer cómo Dios, a través de una mujer sencilla y humilde, permite la salvación.

Las oraciones que se realizaran desde aquí hasta el día 8 de diciembre, antes de comenzar nuestras jornadas académicas son las siguientes:

¡Oh María!, durante el bello mes que te está consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo, y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.  Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Éstas son las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.  Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin manchas, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas aun la sombra misma del mal.  La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal. En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.  ¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más Santa y la mejor de las Madres, Amén

¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena Madre! Nosotros venimos a ofrecerte, con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de serte agradables, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.  Dígnate presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error. Que vuelvan hacia Él, y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia y que en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y dé esperanzas para el porvenir. Amén.